26.10.06

Ratonera

Los ratones no sospechan la trampa de la ratonera. ¿Caerían en ella si la sospecharan? Pero ni siquiera son conscientes cuando han caído en ella. Trepan dando chillidos por los barrotes; sacan su pronunciado hocico por entre un barrote y otro; dan vueltas sin parar, buscando la salida.

El hombre que recurre a la ley sabe, en cambio, que cae en una ratonera. El ratón se debate en ella. El hombre, que sabe, se queda en cambio parado. Físicamente parado, se entiende. Porque en su fuero interno, es decir, con su alma, hace también como el ratón, y aún peor.
Luigi Pirandello, La casa de Granella