5.10.06

Persona

Cuanto más se ha considerado a Dios como una persona aparte, menos fidelidad se le ha guardado. Los hombres se aferran más a las imágenes de su pensamiento que a lo que tienen por más querido entre sus bienamados; por eso se sacrifican por el Estado, por la Iglesia y también por Dios, en cuanto que éste es su producto, su pesamiento y no se le toma de una manera muy personal. En este último caso, disputan casi siempre con él: el más piadoso de ellos no pudo menos que lanzar esta amarga frase: "¡Dios mío, por qué me has abandonado!"
Friedrich Nietzsche, Humano, demasiado humano