26.10.06

Ratonera

Los ratones no sospechan la trampa de la ratonera. ¿Caerían en ella si la sospecharan? Pero ni siquiera son conscientes cuando han caído en ella. Trepan dando chillidos por los barrotes; sacan su pronunciado hocico por entre un barrote y otro; dan vueltas sin parar, buscando la salida.

El hombre que recurre a la ley sabe, en cambio, que cae en una ratonera. El ratón se debate en ella. El hombre, que sabe, se queda en cambio parado. Físicamente parado, se entiende. Porque en su fuero interno, es decir, con su alma, hace también como el ratón, y aún peor.
Luigi Pirandello, La casa de Granella

19.10.06

Vivos

Todos estamos acostumbrados a morirnos cada cierto tiempo y tan poco a poco que la verdad es que cada día estamos más vivos. Infinitamente viejos e infinitamente vivos.
Roberto Bolaño, La pista de hielo

12.10.06

Voz alta

Quizá sea usted de los que jamás hablan solos. En voz alta, quiero decir. Tal vez piense que eso es cosa de locos. Personalmente, lo considero muy saludable. Hacerse compañía así: nadie te lleva la contraria, te desahogas a placer y te quitas de encima un montón de preocupaciones.
Truman Capote, Jardines ocultos

5.10.06

Persona

Cuanto más se ha considerado a Dios como una persona aparte, menos fidelidad se le ha guardado. Los hombres se aferran más a las imágenes de su pensamiento que a lo que tienen por más querido entre sus bienamados; por eso se sacrifican por el Estado, por la Iglesia y también por Dios, en cuanto que éste es su producto, su pesamiento y no se le toma de una manera muy personal. En este último caso, disputan casi siempre con él: el más piadoso de ellos no pudo menos que lanzar esta amarga frase: "¡Dios mío, por qué me has abandonado!"
Friedrich Nietzsche, Humano, demasiado humano