31.7.06

Cuento para la hora de acostarse

Una noche, cuando [Takeshi] estaba tumbado en la cama viendo un episodio de La mujer biónica, la Ninja Jefa entró, bajó el volumen y se dispuso a contarle otro tipo de cuento para la hora de acostarse.

-¡Eh! La biónica estaba a punto de...

-Jaime Sommers comprenderá. Esto es importante, así que escucha. Ocurre en el Jardín del Edén. Entonces, hace mucho, no había hombres. El paraíso era femenino. Eva y su hermana, Lilith, estaban solas en el Jardín. Después colaron en la historia a un tipo llamado Adán, para que los hombres parecieran más legítimos, pero de hecho el primer hombre no fue Adán... fue la Serpiente.

-Me gusta esta historia -dijo Takeshi, acurrucándose sobre la almohada.

-Fue el hombre, sórdido y escurridizo -prosiguió Rochelle-, quien inventó el «bien» y el «mal», cuando hasta entonces las mujeres se habían conformado simplemente con ser. Entre otros timos, los hombres nos convencieron de que éramos administradoras naturales de ese asunto de la «moral» que acababan de inventar. Nos metieron a la fuerza en el desastre que habían hecho de la creación, toda subdividida y etiquetada, nos dieron las llaves de la iglesia y ellos se fueron a los salones de baile y los puticlubes.
Thomas Pynchon, Vineland